lunes, 21 de septiembre de 2009

jueves, 17 de septiembre de 2009

Extrañezas expresivas, extrañezas democráticas.


Leo hoy en Público, IU critica a la policía por pedir la filiación a jóvenes con la bandera republicana durante la visita del rey a Cantabria. La verdad es que ante un caso similar en cualquier otro país no del gusto de los medios, ya sean de este país o de este mundo, me pregunto qué dirían. Tendríamos liada una de órdago grande con rotundas acusaciones de falta de democracia. Pero con nuestro rey es diferente.

Es evidente que hay un sentimiento republicano en España. Por lo menos yo lo soy y hay opciones claramente republicanas en el parlamento. Y no deja de ser extraño que a nadie le parezca raro que en las diferentes visitas de los monarcas por el país no se vea cerca de ellos banderas republicanas. Las muestras de desagrado pues parece que sólo eran cosa de los independentismos más o menos violentos. Hasta la final de la copa de rey, aunque es fácil echarle la culpa al factor nacionalista, al ser Barcelona y Bilbao.

Pero vista la noticia y otras referencias pues no extraña la falta de crítica pública y popular. En mi época universitaria, cuando la boda de la infanta en Barcelona ya se vio como se las gastaron las autoridades, con alguna carga en la plaza Universitat, un clásico de hoy y de siempre. Y en otras visitas del rey, se han abortado manifestaciones que pudiesen acercarse al rey.

También en la visita del rey a l'Hospitalet para conmemorar el título de ciudad, a alguna persona mayor le recomendaron que guardase la bandera tricolor. Así luego se habla de aceptación popular de la monarquía y otras tonterías. Ni siquiera puede haber debate si no hay forma de expresar de forma contundente otras opciones.

Pues digo lo mismo que dirían los de siempre si en otro país por acercarse al jefe del estado, votado o no, no se dejasen mostrar otras enseñas, o pancartas de crítica. Ojo de forma pacífica y además con los claros valores democráticos republicanos. Policías pidiendo la documentación por una crítica pacífica, extraño y antiguo. ¿Y los rumores de especial vigilancia en Asturias por los premios del príncipe? ¿Son sólo rumores?

jueves, 10 de septiembre de 2009

¿Qué haremos con la educación obligatoria y gratuita?

Empezamos como una cosa loable, invertir en educación por parte del estado. Suena bonito que Zapatero se le ocurra el tema de que los escolares tengan portátiles en clase. Suena a preocuparse por la educación, pero acabamos con que Ernest Maragall, consejero de educación de la Generalitat de Catalunya lo implementará pero sólo subvencionando. Le saldrá por 150€ por niño a los padres . Un ordenador concreto, de una marca determinada, con prestaciones y programario definido y que distribuirá una de las empresas de La Caixa. Alguien tenía que hacerlo.

Así que el artículo 27.4 de nuestra constitución, el de la educación obligatoria gratuita se va colando cada vez más por el desagüe. Ya había discusiones con los libros y otras actividades que tenían que pagar los padres. Aunque a veces tengo dudas de que las cosas importantes sean absolutamente gratis, porque parece que sólo valoramos lo que pagamos. Pero me parece que no vamos bien, no creo que el problema de la educación sea que los alumnos no dispongan cada uno de su propio portátil en clase. No lo creo, alguien debería pensar en un programa más completo, y no hecho de microsasignaturas y parches.

¿Cuál es el objetivo y como se piensan usar en la docencia en el aula? Además de la cuestión de ruptura de un principio básico como es la gratuidad de la educación obligatoria hay pequeños detalles técnicos, que hubiesen requerido de pequeñas pruebas pilotos.

Resumiendo mis dudas:
  • Los portátiles tienen unas baterías limitadas, ¿habrá suficientes enchufes en todas las clases para ellos? Entiendo que tendrá que haber uno por alumno. Y que los portátiles están pensados para ser usados en clase, ya que si no, no entiendo lo de establecer sus características.
  • ¿Aguantará la instalación eléctrica tantos equipos conectados a la vez? ¿Se le enviará un suplemento a los padres además para pagar el recibo de la luz? ¿Y quién cuidará de la infraestructura de servidores, redes y wifis?
  • ¿Cómo se irán renovando estos equipos? ¿Qué pasa si se pierden, roban o despistan? ¿O si el niño no lo lleva?
  • Espero que alguien haya pensado en cómo se usará en el aula, como se ligarán contenidos y actividades. O cada profesor a su libre albedrío irá haciendo.
La verdad que creo que hubiese mejor desarrollar una potente política de aulas de informática, que permitan el acceso al estudiantado de la herramientas informáticas para desarrollar trabajos y actividades. Como una potente biblioteca de este siglo, más fácil de mantener y quizás más provechosa. La informática es una importante herramienta y no es obviable pero hay otras formas de hacerlo y sobre todo con más pausa y meditación. Saber usar un ordenador es algo ahora mismo para la formación de una persona pero también lo es la palabra y sobretodo la palabra hablada. Hablar es fundamental pero se puede acabar la formación obligatoria e incluso licenciarse sin haber tenido que hablar en público nunca. Y la vida real lo requiere. Y por favor que nadie proponga crear una nueva asignatura de “hablar en público”, son habilidades que se deben adquirir de forma transversal en todas las asignaturas.